martes, 23 de octubre de 2012

Críticas y derivados

Ayer iba en el metro, demasiado cansada para andar. ¡Todavía me quedan rastros del fin de semana en Madrid! El caso es que tenía delante a dos chicas que deduje tendrían 18 años. Y me llamó mucho la conversación que tenían.
Hablaban de la religión. Resulta que las dos habían estado en un conocido colegio de curas en la ciudad y una le decía a la otra: "a mí me dijeron que cuando empezara la universidad me quitara la cruz -coge una pequeña cruz de madera que tenía colgada del cuello- porque me insultarían o me dirían cosas. Yo no quería quitármela, pero me dijeron que claro, en el colegio no pasaba nada porque todos nos conocíamos desde siempre, pero en la universidad era distinto... Y no ha pasado nada. A estas alturas del curso algunos saben que soy católica y voy a misa y les extraña a unos pocos, nada más." La otra chica también hizo su aportación: "A mi tampoco me ha pasado nada. Una vez me preguntaron si me obligaban a llevar la cruz -llevaba una idéntica a la de su amiga-, yo dije que no y ya está. La gente es muy exagerada."

¿Qué he de decir yo a esto? Me ha pasado exactamente lo mismo. Yo casi siempre he sido creyente, católica y voy a misa los domingos. No obligada, sino porque quiero. Y solía llevar una medalla de la virgen de mi colegio (no una medalla pequeña, precisamente) a la que, mi tutor en mi último año escolar me dijo: "Ten cuidado el curso que viene. En la universidad las personas se creen muy tolerantes y no lo son. Verán esa medalla y lo usarán para meterse contigo." Yo le respondí que me parecía una tontería. Él sólo contestó: "ya veremos".

Se equivocó. Por supuesto. No se han metido conmigo por ser cristiana, no me han hecho el vacío en clase ni he estado marginada. A veces se burlaban algunos amigos :"la monjita". Pero cuando esa persona te llama así entre risas, con un brillo amistoso en los ojos y sabiendo que llevo dos años con novio NO hay que tomárselo a mal.
He escuchado muchas críticas a la iglesia, a la iglesia como institución; muy injusta, machista y más calificativos en los que no quiero entrar. Si ni siquiera a mí me gustan muchas cosas de la iglesia, tantas cosas de la iglesia... ¿cómo molestarse por escuchar la opinión de otro? Mientras no se conviertan en falta de respeto, adelante. Respeto y tolerancia. Cuando alguien critica lo que es de uno, en seguida se cierra por banda... o si no, ¡que alguien se meta con tu grupo favorito de música, las series que ves en la tele, tu equipo de fútbol del alma!

Hay que tomarse las cosas con tranquilidad. En estos tiempos, parece que cualquier crítica es una afrenta. Aunque debo especificar que no todas las críticas son válidas. Hay que saber, conocer cosas para argumentar. Porque nos dejamos manipular con mucha facilidad, por los medios sobre todo.

No he sufrido críticas a mí como católica en la universidad. Pero si me han insultado por ser así en otros ámbitos. Lo que no saben esas personas es que, cuanto más críticas se recibe, más fuerte se vuelve uno.

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