Me he imaginado este momento cientos de veces. Desde que escuché en segundo de la ESO el "Sing for absolution". Poco a poco este grupo se fue colando en mi vida hasta cambiarla por completo. ¿Cómo pueden tres tíos que ni saben que existes -bueno, eres un número en los millones que compran sus discos y va a los conciertos- influir tanto en tu estado de ánimo, en tu vida, en tu relación con las personas? Incluso en la forma que tienes de ver el mundo.
Evidentemente, llevo un par de semanas totalmente monotemática. Prometo que cuando pase el fin de semana cambiaré el chip. Pero hasta entonces, dejadme desahogarme un poco más.
Me imagino en momento de cien formas distintas. Desde yo en primera fila, agobiada por la gente que empuja, clavándome unas vallas en las costillas, pero pegando botes como si me fuera la vida en ello hasta yo en última fila, sin ver casi el escenario y un poco muy frustrada por ello. Me imagino como de repente empieza a sonar la epicidad (¿existe esa palabra?) de Unsustainable. Porque ellos nos han dicho que será el intro, cambiaran el "We are the universe" de la gira anterior a este "In all energy exchanges, if no energy enters or leaves an isolated system, the entropy of that system increases" (pero cómo una canción puede hablarte de la segunda ley de Newton y gustar a tantísima gente?) Y me imagino canción por canción. Cómo sonará Supremacy. En esa me imagino a todos muriendo poco a poco, sobre todo cuando el imposible agudo de Matt Bellamy llegue a su clímax. Reíros, pero cada vez que escucho esa canción me entran ganas de golpear algo. ¿Véis a qué me refiero? La música transmite, pero no sé que tiene este grupo que hechiza. Hechiza a quiénes caen, por supuesto. De mi entorno nadie conocía a Muse y a la gente que lo conoce le gusta tanto como a mí. O más obsesivos incluso. No hay término medio. ¿Qué tiene este grupo que me hace llorar con Resistance, con Escape, con Invincible? ¿Qué tiene este grupo que nos hará bailar a todos con Panic Station, con Supermasive Black Hole? ¿Qué tiene este grupo plagado de elementos electrónicos en el que de repente se cuela una orquesta de cuerda, voces de ópera, trompetas y timbales y te sorprende con una trilogía de tres sinfonías sencillamente perfectas?
No lo entiendo. Y no sé si quiero entenderlo. Me gusta así, me gusta que las cosas no tengan explicación. Porque cuando algo te gusta de verdad, no hay un porqué. Porque este es probablemente el disco más distinto que han hecho, pero ves el making off y lo entiendes de forma distinta a simplemente escuchando las canciones. Es un disco personal. Matt Bellamy habla de su hijo, Chris de su amor a su familia y sus problemas con el alcohol. A eso no nos tienen acostumbrados. Y siempre quedará la nostalgia de esas canciones ruidosas con toques clásicos de los primeros discos. Pero hay que evolucionar. Sino está el estancamiento y eso gusta aún menos que el cambio.
Espero con impaciencia el día de mañana, día en el que, a la una, coja un autobús que me lleve a Madrid, a esperar bajo la lluvia en una cola que seguro ya tendrá a mucha gente pero espero la lluvia asuste a muchos. Espero con impaciencia el sábado, como las horas pasarán lento pero, cuando sean las 6, pensar "¡qué rápido ha pasado todo!". Aunque también espero con paciencia, porque las cosas hay que disfrutarlas en su plenitud. Incluso las esperas son agradables. Y como sé que es mi primer concierto, con más calma todavía.
Todo esto sonará muy fanático. ¡Y yo que detesto los fanatismos! Quizá porque siempre he sido muy fan de algo. Pero no me gusta pensar como algo así. Es extraño como un grupo de música te puede afectar tanto. Pero no creo que sea por ellos, sino por el arte que hacen. Porque algunos lo considerarán ruido, otros maltrato a los instrumentos. Pero yo veo arte en estado puro.
Simplemente, les agradeces todo. Porque te han permitido conocer gente, porque te acompañan en algunos momentos, porque el sábado probablemente sea de los mejores días de mi vida.
Gracias Muse.

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